Muchxs se sorprenden cuando se enteran que estuve casada y me divorcié. La mayoría de ustedes me conoció luego de eso, entonces no unen la persona que fui con la que soy. Creen que siempre me paré frente al mundo como lo hago estos días y la verdad que no. Lejos de ello.

Siempre supe que no estaba enamorada de mi ex pero para mí estaba bien, había definido el amor de otra manera para forzar lo que yo entendí que tenía que buscar y tener de una u otra forma.

No me da #vergüenza decirlo, creo que ayuda -y mucho- a otrxs que pueden llegar a #leer y que día a día se condenan a la misma sentencia que yo en aquel tiempo.

Generalmente explico: «me tendría que haber separado y en vez de eso me casé». Me casé como si casarse reparara todos los daños anteriores, como si casarse propusiera un borrón y cuenta nueva, como si a partir de una ceremonia se empezará una vida distinta sobre los escombros de una pareja que ya no existe.

Es duro hacerse cargo, sí. Pero no se puede culpar siempre afuera, siempre al otrx. En mi caso estuve con una persona muy enferma pero no dejo de responsabilizarme por la parte que me toca.

Desde que dejé esa vida tuve muy en claro que me había casado x las razones equivocadas.
Antes NO! Obviamente.

Estábamos en nuestro peor momento, no teníamos punto de encuentro, habíamos hablado de separarnos, entonces se nos ocurrió la genial idea de tener un hijo. Qué inconscientes, traer un humano al mundo para que surciera nuestras necesidades.
La naturaleza más sabia que nosotros no nos permitió hacerlo. Perdí un embarazo de semanas y me deprimí. Durante mi reposo tuve que consolarlo a él como… siempre y todo lo q no le salía en la vida desde… Nunca.
Pero él tenía otros problemas y de eso era de lo que se hablaba. Mi reposo, mis pérdidas, no le preocupaban, de hecho creo q al 2do día me dijo algo así como «lo vas a perder si no ya hubieras dejado de sangrar.»
Y así fue.
Podría haberme separado ahí pero no, se me ocurrió que quizás casarse era la respuesta. Qué genialidad, no?

Durante años aún sabiéndome equivocada no había entendido el por qué de esa acción. Hace poco charlando con mi hermana tuve una epifanía.
Mi vieja, Mamushka para ustedes, nos contó innumerables veces la historia de su triste niñez y angustiosa adolescencia. De cómo casarse con papá era la puerta a la felicidad. No por mi viejo, sino para dejar atrás el infierno en que se había dejado quemar hasta entonces, un infierno del que no pudo rebelarse porque fueron más fuertes siempre los golpes de sus padres. Pero mi viejo no implicaba felicidad y mi Ex tampoco. Ya lo dije, es duro hacerse cargo, sí. Pero si no corremos el velo y aguzamos la mirada, seguiremos repitiendo las historias que ya no queremos protagonizar.

Les abrazo,
Lula